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Así me fue: Anne Frank Huis en Amsterdam, Holanda

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Si había una razón por la que yo quería visitar Amsterdam era por la casa de Anna Frank. Desde que leí el diario, hace ya más de 14 años, quedé intrigada en gran parte por la historia de la joven judía que tras esconderse en dicho lugar fue llevada a Bergen Belsen para fallecer poco tiempo antes de la liberación del campo.  Pero el interés en visitar este punto no era solo mío, el “anexo de atrás” es una de las “atracciones” más populares de la ciudad aun por quienes no han leído el diario.

anne frank

La entrada al museo, con un precio de 9 euros, está siempre acompañada de una fila de turistas quienes no compramos los boletos en línea con anticipación. Después de media hora de esperar y con un poco más de ansia que entusiasmo logramos entrar a la casa para experimentar un 5% de lo que los Frank junto a otros conocidos vivieron de 1942 a 1944.

En memoria de los millones de personas que fueron desplazados de sus hogares por la ocupación Nazi, las habitaciones se encuentran sin muebles, no obstante, se muestran fotografías del acomodo original de los mismos y  algunos otros elementos como la el toilette, lavamanos y cocina permanecen. El librero que esconde las segundas – y empinadas- escaleras que conectan la oficina con el “anexo secreto” es el original. Las ventanas todavía permanecen bajo una tela negra que “protegía” a  los habitantes de la casa de ser descubiertos pero que también los privaba de la más mínima sensación de libertad.  Sin embargo, hay un punto en el que la angustia que se siente al estar en un escondite en toda la extensión de la palabra se vuelve más agobiante. La habitación que pertenecía a Ana todavía tiene los recortes de imágenes de revista que utilizó para darle un poco de sentimiento de hogar a su escondite.

El recorrido continúa hacia la segunda parte del museo donde vemos el impacto de la historia alrededor del mundo y por supuesto a Kitty nombre que le dio Ana a su diario. Finalmente, el museo a través de su fundación invita a no irnos con la cabeza vacía y la sensación de agobio mediante una sala interactiva que nos muestra diferentes perspectivas de temas polémicos como el uso de símbolos religiosos, banderas, etc.

Sin duda, la casa de Anna Frank es uno de los lugares a visitar imprescindibles durante una visita a Amsterdam. La sensación de la casa puede describirse únicamente como impactante. No obstante, vale la pena conocer el entorno que inspiró a uno de los libros más importantes del siglo XX y que retrata uno de los acontecimientos más trágicos de la historia desde una perspectiva más humana.

“En verdad es una maravilla que no haya dejado todos mis ideales porque parecen absurdos e imposibles de mantener. Aún así los mantengo, porque después de todo, todavía creo que las personas son buenas de corazón”― Anne Frank

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